Entre el scroll y el archivo: el PLE cuando “buscar” se parece a scrollear
Yo, por raro que parezca para ser una chica del 2000, no tengo redes sociales, pero precisamente por eso me llama mucho la atención ver cómo el PLE de muchas personas de mi entorno (amigas, y también alumnado en prácticas) se construye alrededor de TikTok e Instagram. No solo como ocio, sino como “motor de búsqueda”: cuando quieren aprender algo, lo primero que hacen es abrir TikTok y escribirlo ahí. Y, sinceramente, entiendo por qué.
Por un lado, tiene ventajas claras. Es inmediato, visual, y en pocos minutos puedes ver muchas explicaciones distintas, ejemplos, trucos, opiniones, y hasta debates. Para introducirse en un tema funciona casi como una lluvia de ideas: te da vocabulario, te sugiere enfoques y te permite descubrir a creadores que explican muy bien. Como primer paso del aprendizaje, es potente porque engancha y baja la barrera de entrada.
El problema aparece cuando ese primer paso se convierte en el único. El algoritmo no ordena la información por rigor, sino por atención. A veces el vídeo más viral es el más seguro en tono, el más simple o el más contundente… no el más correcto. Y ahí el PLE se vuelve frágil: se aprende mucho “por acumulación” (muchos vídeos, muchas versiones), pero se desgasta la costumbre de contrastar y de llegar a fuentes más sólidas.
Desde mi formación en Restauración de Arte, esto me recuerda un poco a confundir la primera impresión con el diagnóstico: ver una imagen bonita del “antes y después” no te explica el proceso real, los materiales, las decisiones, ni las evidencias. En aprendizaje pasa igual: un vídeo puede inspirar o aclarar, pero no sustituye la trazabilidad de la información. Si algo es importante (para un trabajo, para enseñar, para opinar con fundamento), necesitamos volver a la “fuente”: artículos, libros, repositorios, webs oficiales, bibliotecas… lugares donde la información tiene autoría, contexto y referencias.
Por eso creo que el papel del docente (y más en secundaria) no es prohibir esas herramientas, sino enseñar a integrarlas en un PLE más consciente. TikTok puede ser una puerta de entrada: “vale, has encontrado esto… ¿de dónde sale?, ¿quién lo dice?, ¿qué evidencia hay?, ¿coincide con otras fuentes?”. Convertir el hábito de scrollear en un hábito de verificar. Al final, aprender a aprender hoy también es aprender a filtrar.
En resumen: las redes pueden ampliar el PLE porque acercan contenido y despiertan curiosidad, pero si no se acompaña de pensamiento crítico, el aprendizaje se queda en superficie. Y ahí es donde el PLE, en vez de crecer, se vuelve dependiente del algoritmo.

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